viernes, 1 de marzo de 2013

USO ADECUADO Y SEGURO DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS EN LA INFANCIA

 
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Cómo lograr que los menores hagan un uso responsable de las nuevas tecnologías.

Actualmente, las nuevas tecnologías se han convertido en una herramienta útil e imprescindible en el día a día. Nadie duda que, gracias a Internet, tenemos acceso a una cantidad ilimitada de información y que, por lo tanto, puede ser una gran herramienta para la educación de nuestros hijos. Tampoco se puede negar que el futuro pasa por tener un buen dominio del ordenador, el móvil, el iPad y otros aparatos que aún no han salido a la venta.

Hay algunos factores como la inmediatez en la información, la buena calidad de las imágenes o la facilidad de uso que propician que los niños y los adultos se enganchen a estas nuevas tecnologías con facilidad. El peligro no reside en su uso, sino en un consumo excesivo y abusivo que puede provocar problemas de atención, trastornos de aprendizaje, dificultades para entablar relaciones, obesidad, o la cada vez más extendida adicción a las nuevas tecnologías.

Así pues, no se trata de frenar la curiosidad de los niños, pero entre la carencia de estímulos y la saturación se tiene que encontrar un punto de equilibrio y sensatez. Para ello, el adulto tiene que establecer orden y control.



¿Cómo hacer un buen uso de las pantallas?


  • En el caso de los más pequeños, es importante filtrar y supervisar los contenidos y, así, controlar qué ven y a qué juegan. Los niños sólo deben tener acceso a contenidos adecuados y siempre teniendo en cuenta su edad. En muchos juegos y películas es habitual ver escenas violentas y de lucha, acciones que los niños suelen imitar después en sus juegos. Existe el peligro de generar cierta tolerancia hacia las conductas agresivas como forma de relación o solución de conflictos. Es interesante remarcar los valores positivos que interesa inculcar a los niños, como la amistad, la superación de dificultades y retos, etc.

  • La supervisión y la seguridad se tendrán que ir revisando en función de la edad, ya que el acceso a los contenidos y el dominio de la herramienta también irán variando.

  • Es importante controlar el tiempo que nuestros hijos pasan delante de las pantallas. Se tiene que estipular un tiempo de utilización, que se puede pactar con anterioridad, y avisar al niño con antelación de cuando tiene que dejar la pantalla. Es aconsejable procurar que coincida con el fin del programa o del juego.

  • Debemos favorecer una buena higiene visual y postural. Siempre mantener una distancia correcta de la pantalla y facilitar que los ojos trabajen tanto de cerca como de lejos.

  • Sugerir a nuestros hijos otros usos para las nuevas tecnologías; no sólo el aspecto lúdico, sino también su utilidad para satisfacer curiosidades, buscar imágenes, escuchar música o aprovechar recursos educativos.

  • Acompañar y participar con nuestros hijos en el uso de los nuevos gadgets tecnológicos, para poder explicar y comentar lo que aparece en la pantalla y preguntar o proponer otros puntos de vista. En definitiva, ayudar a entender y a diferenciar entre realidad y fantasía. Un buen rato de entretenimiento y diversión también puede permitir pensar y desarrollar la imaginación y la creatividad. Es interesante remarcar los valores positivos que interesa inculcar a nuestros hijos.

  • También podemos ayudar a desarrollar el sentido crítico de los niños fomentando discusiones sobre lo que está mirando o haciendo, puesto que, a menudo, consumen mucha información sin valorar el mensaje.

  • En ningún caso, el uso de las nuevas tecnologías tiene que sustituir la lectura de un cuento o un libro. Especialmente, si la lectura se hace acompañado de un adulto; los niños necesitan el contacto físico y emocional propio de las relaciones sociales. Los gadgets tecnológicos no se pueden utilizar como si fueran canguros, con el fin de que el niño esté tranquilo y controlado. Hay muchas actividades que se pueden realizar mientras el adulto está ocupado, y que sólo requieren un mensaje verbal. Nunca se debe olvidar el beneficioso efecto de una palabra bonita, un gesto, una caricia, un abrazo o un beso.

Finalmente, hay que tener en cuenta que los adultos son los modelos a imitar, y por lo tanto, será importante el uso que hagan de las nuevas tecnologías, como ejemplo para los niños.

Fuente: Blog ElenaEduca
Fecha de publicación: 04/02/2012

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